2.2 Parte 3

Mistófelis sintió que el corazón se le aceleraba. No era que tuviera miedo… pero a veces los experimentos pueden salir mal…

Leonardo no le dio tiempo a decir nada y la arrastró hasta una máquina extraña que se veía como una silla con un ventilador por detrás.

Maquina

-Y esto ¿Qué es? –Preguntó la gatita tímidamente.

-Ésta es una máquina del tiempo. ¿Ves? podés viajar al pasado…al futuro o moverte en el presente yendo a distintos lugares. Mirá.

Mientras hablaba Leonardo tomó una manzana, la puso sobre la silla y marcó unas letras y unos números en un tablero. De repente, el enorme ventilador comenzó a girar a toda velocidad. En unos segundos, la manzana había desaparecido.

-Uy –titubeó Mistófelis-, no está más…

-No, no está más ahí, pero mirá, se ha transportado a la mesa que está en aquella esquina.

-Ah…-dijo Mistófelis con los ojazos abiertos de par en par.

-¿Ves? Con esto, podrás ir a cualquier lado y podremos encontrar mi cuadro en mucho menos tiempo. Si no me equivoco tendrás que viajar a Polonia y el único que conozco que estudia las estrellas allí es Copérnico. Como ya sabrás, en inglés cobre se dice coper, por eso estoy seguro de que es él el que nos ayudará con la pista. Vení sentate acá que te transporto ya mismo.

Y sin dar más explicaciones, sentó a la gatita en la silla y marcó las coordenadas en el tablero.

Mistófelis iba a protestar, pero de pronto todo se puso a dar vueltas y sólo pudo decir –¡Miauuuuuu!